Entrevista a Tzitzi Barrantes

Por: Carlos Guzmán / Revista {{em_rgencia} | Fotografías: Carlos A Salguero.

“A veces uno tiene una idea y no la lleva a cabo. El mundo necesita de todos y necesita que “accionemos” y para eso hay que moverse, hay que movilizarse, hay que hacer.”

Tzitzi Barrantes

{{em_/Carlos Guzmán: ¿Porqué este proyecto tiene por nombre ‘ACCIONArar’?

Tzitzi Barrantes: El nombre ‘ACCIONArar’ surge de mi pasión por el performance y del interés en conocer más artistas de performance a nivel local. Poco a poco, cuando me han invitado a otros festivales afuera del país, he ido conociendo otras personas que tienen el interés de “accionar” en algún lugar.

Hay un juego de palabras en el nombre, además de lo que refiere a la “acción de arar” porque este es un pueblo de agricultores también, es una tierra que da mucho alimento. Cualquier semilla que se riega crece, eso es super lindo, hay una diversidad de frutas, una gran biodiversidad. Además de esa acción de arar físicamente, también está la metáfora de las ideas que cada uno trabaja durante su vida. Hay ciertas cosas que cada uno lleva en su propia investigación y este lugar permite seguir preguntándose sobre esas inquietudes poéticas, estéticas, políticas o sociales. No solamente el entorno rural hace posible experimentar sino también el encuentro con el otro, con los otros residentes que vienen. Dependiendo de la fecha se convocan igualmente a otros artistas para que halla un intercambio grande. Entonces me parece que todo esto permite que este espacio siga creciendo, cada uno se lleva algo para seguirlo trabajando o para “accionarlo” acá.

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{{em_/CG: ¿Quiénes gestionan el espacio?

T.B.: Soy la que articula siempre este espacio y se van sumando algunas personas dependiendo de la residencia. A nivel personal trabajo en esto por el interés en el performance que surgió estudiando artes plásticas en la Universidad Nacional. Allí encontré elementos para entender que el cuerpo me permite dar a conocer o hacer que el otro tenga una reacción frente a lo que me está sucediendo, permite activar esa sensibilidad.

Un día me fui de viaje, me gané una beca para ir a Argentina. Ese distanciamiento del entorno permite visualizar las costumbres cotidianas. Aquí se tiene el desayuno con todas las frutas que uno quiere y a un precio muy barato, el viaje entonces me ayudó a comprender la dimensión de lo que hay acá. Al estar en Argentina noté la escasez de frutas, el costo, la dificultad de acceso y también un gran anhelo de los artistas que iba conociendo de tener un espacio de inmersión en la naturaleza. Por lo menos en Argentina, para encontrar algo así toca desplazarse mucho de la capital. Hablan de Córdoba y de la montaña pero aún así no existe esta diversidad tan grande que tenemos en Colombia.

Al regreso de este viaje articulé y convoqué a las personas para venir y hacer. Se ha sumado mi pareja David Ortiz, quien ha colaborado mucho en la cocina creativa. La comida habla de una cultura, de lo que se piensa y siente. También conocimos a Carlos Salguero quien es un fotógrafo que conoce está región y que se ha interesado en aproximarse a cada uno de los artistas que han venido. Ha sido interesante pues hemos tenido un apoyo audiovisual, que también le ha permitido seguir creciendo en su exploración de ‘foto-performance’ y otro tipo de intereses personales.

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{{em_/CG: ¿Qué trabajo recuerdas en este tiempo en ACCIONArar?

T.B.: Yo destaco el trabajo de una artista mexicana llamada Esmeralda Pérez porque su sensibilidad y el estar atenta a lo que tiene el lugar, le permitió elaborar lo que hizo.

En un recorrido por la finca le interesó el sonido de la hoja de plátano seca, esa “crocancia” que tiene tan bella. Lo que hizo fue acumular todas esas hojas y una mañana ponerse a amarrarlas y unirlas todas. Con esto fabricó un traje más grande que su cuerpo. Fue muy interesante ver cómo este objeto le cambio de tamaño. Ella se paró en una silla para ponerse el traje y estaba desnuda pero cubierta por todas estas hojas. Se trataba también de una acción sonora. Este trabajo coincidió con un performance de David Ortiz, quien posteriormente se involucró como coordinador de ACCIONArar. Su acción consistió en vendarse los ojos en Bogotá y hacer este transito de la ciudad al campo. Se trataba de una experiencia sensorial. Vivió cuatro días en la residencia con los ojos vendados hasta llegar al río. Él era el único espectador de la acción sonora de la mexicana. Fue muy interesante porque en realidad ella estaba pensando en el otro, estaba pensando en él.

{{em_/CG: ¿Cómo ves la relación del campo y la ciudad a partir de tu experiencia en ACCIONArar?

T.B.: Creo que son espacios que se complementan. Uno trae consigo toda la vivencia de la ciudad, de haber nacido allí. Los artistas que han venido han buscado reflexionar sobre lo urbano y lo rural. La misma artista mexicana hizo una acción en la que llevaba una carretilla de la finca al pueblo que iba llenando de piedras. Al llegar escribió con éstas la palabra “dignidad”. Era un momento en el que estaban en un paro campesino importante y fue una relación de transito interesante. Mucha gente la observaba y un jóven se acercó a decirme: ¿Esto es arte conceptual?. Y fue importante pues ellos, están abiertos a que en este pueblo ocurran cosas. El pueblo de alguna manera es la representación de algo más grande que la ciudad, todo el tiempo está urbanizándose más, (llegan marcas de la ciudad), entonces me ha llamado la atención los que han querido accionar en el pueblo. Creo que eso toca seguirlo estimulando.

Una artista brasilera llamada Cecilia Stelini trabajó con niños que llegaron espontáneamente a la plaza del pueblo. Les llevábamos hojas y elementos varios encontrados en la finca y se los brindamos como material artístico-pictórico. Los niños jugaron e hicieron sus cuadros, elementos que ellos tienen a la mano en su diario vivir, pero como no son valorados entonces pueden aburrirse en sus casas. En realidad hay muchas cosas para estimularlos, para contribuir en su crecimiento.

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{{em_/CG: ¿Cómo se proyecta esta residencia a corto plazo?

T.B.: Hay un encuentro que empecé en 2009 y ocurría cada año en una localidad diferente de la ciudad. Convocábamos a la gente que quería accionar y hacíamos derivas y caminatas por estos sectores y cada uno iba pensando el modo de intervenir. Fue muy importante dar inicio a este encuentro en la ciudad ya que la mayoría de artistas que conozco de Bogotá, los he conocido a través de este evento. Tiene dos secciones y se llama “Encuentro (anual) de Acción en Vivo y (en) Diferido – AVD”. En la sección “en Vivo” solamente se convocaban a quienes vivían en Bogotá para accionar prácticamente al lado de su casa, lo cual es importante. Cualquier lugar puede ser material de investigación o creación. “En Diferido” eran acciones de otros países o ciudades diferentes a Bogotá que enviaban a nosotros. Esto genero unas redes importantes, muchos de ellos han podido conocer el espacio de ACCIONArar.

Este año se me ocurrió que en lugar de seguir en Bogotá, esta versión iba a ser rural, aprovechando las redes que he empezado a hacer aquí. He conocido otros proyectos importantes, el primero es una ecoaldea llamada ‘Monte Samai’ y un proyecto de ‘Eco-circo’ que está en el municipio de Cachipay. Entonces lo que vamos a hacer es trabajar aquí en ACCIONArar y en estos otros lugares para intervenir en el espacio rural o en los casos urbanos.

{{em_/CG: ¿Y cómo proyectas la residencia rural a largo plazo?

T.B.: Se está configurando y me parece que se está configurando muy bien. También la finca ha contado con una ampliación de espacios, la carretera está más accesible. Comienzan a haber más elementos y esto que te hablo de las redes que hace que por más que uno quiera parar un proyecto no lo pueda hacer, pues el otro lo requiere. El otro quiere y está muy agradecido por esta plataforma que permite mostrar, compartir, explorar, etc. Ahorita lo que viene va a ser muy interesante pues este espacio nos permite vivirlo desde el desayuno. Existen factores que nos permiten relacionarnos no solo como artistas sino como personas, cada uno con lo que le pueda aportar al otro desde su vida.

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{{em_/CG: ¿Cómo se sostiene económicamente el proyecto como residencia rural y proyecto agrario?

T.B.: Son cosas que todavía están proyectadas, buscamos modos de que sea sostenible. Aún no lo es, pero siempre se tiene cultivos para nosotros, para los que viven acá, para la familia. Algunas veces se ha recogido ‘guatila’, mis papas la han dado en la plaza de mercado en trueque por otros alimentos, eso es lo que han hecho prácticamente. El trueque es una forma de intercambio interesante, hasta el momento no se comercializa nada como tal.

Ustedes son el tercer grupo que ha aportado económicamente al proyecto. En realidad las anteriores residencias se pudieron realizar porque en ese momento yo tenía algún dinero extra, porque este lugar tiene hasta ahora muchos gastos. Lo subsidia quienes también hacen parte de este espacio que son mi familia. No había mayor problema de venir a gastar de lo que yo tenía y que el otro también viniera por su propia cuenta y comer lo que quisiéramos de la finca y llevarnos algo si así lo dispusiéramos. En realidad ni siquiera era que no tuviera gastos sino que tenia perdidas. Ahora, con todo lo que se ha invertido en el lugar, dos habitaciones, un baño más y mejores condiciones, pensamos que la situación tomará otro rumbo. Cuando comenzó en 2013 sólo había una cabaña y era más precaria, estaba más dispuesta para camping. Las adecuaciones se han hecho con el fin de lograr que la persona que viene a dar el taller no gaste nada y tenga algún excedente de pago por su taller, igualmente para quien coordina y de igual forma para lograr pagar al obrero. Todo eso no ha ocurrido todavía, pero es el ideal, o se hace o se acaba la residencia, no hay alternativa.

Hace un tiempo dejamos perder un cultivo grande de granadilla que daba en abundancia, pero no estaban pagando lo que valían entonces hay cosas que se han detenido por el asunto económico. Pero si me gustaría activarlo para gente interesada en agricultura orgánica, que tiene otro tipo de proyectos, entonces es interesante ver qué está ocurriendo a nivel local, si en el campo hay otros proyectos de ‘ecoaldeas’ y ‘bioconstrucción’ que nos permitan seguir reflexionando el modo de aprovechar este lugar y que en algún momento se sostenga.

{{em_/CG: ¿De qué forma estos proyectos culturales en contexto rural pueden contribuir para el momento histórico que atraviesa el país?

T.B.: Me parece que pueden ser escenarios importantes para contribuir, porque aquí tu vas al pueblo y no ves jóvenes, hay niños, viejos y adultos. Cuando los chicos terminan el bachillerato se van a la ciudad y no regresan, no hay un retorno. Entonces poderles ayudar a que vean el valor que tiene el espacio en el que viven y también poco a poco ofrecerles ciertos talleres y propuestas, en las que perciban que este lugar y la agricultura tiene un papel importante para todos. Esa es la idea, que podamos colaborar de algún modo.

*Tzitzi Barrantes es gestora y coordinadora del proyecto de Residencia Artística ACCIONArar_ Espacio Rural de Inter-cambios en Anolaima, Colombia. 

Mapas de “lo común”: Territorios políticos del arte

Por: Carlos Guzmán

*Artículo publicado originalmente en el Catálogo de la exposición ‘Esto no es un museo. Artefactos móviles al acecho’, realizada en el ‘Centro Cultural de São Paulo’ del 15 de Abril al 14 de Junio de 2015. Imágenes agregadas en esta versión digital.

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"Centro de Sao Paulo". Foto: Carlos Guzmán.

Subo al metro de Sao Paulo con rumbo al centro de la ciudad. En el trayecto observo el reflejo de la ventana mientras alguien coloca un dulce en mi regazo. Un niño de doce o trece años reparte el producto a los demás pasajeros a lo largo del vagón. El muchacho realiza la operación rápidamente, mientras la voz universal del sistema irrumpe a través de los parlantes, avisando a los pasajeros que no repartan limosnas ni se compren productos a los vendedores ambulantes. La voz, omnipresente en el impecable metro de esta ciudad, advierte este hecho como una ilegalidad punible. En la siguiente estación el niño sale rápidamente mientras los guardias de seguridad lo persiguen.

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LA PRESENCIA NEGRA # MANIFIESTO

Por: Moisés Patricio y Peter de Brito / Traducción: Carlos Guzmán.

*Publicado en su idioma original en la Revista O MENELICK 2º ATO.

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Fotografías cortesía Peter de Brito.

FEBRERO / 2015

Brasil es un país con una rica y compleja configuración étnica y cultural. Sin embargo, la desproporción en la representación numérica de afrodescendientes en ciertos espacios sociales, y mas concretamente en el contexto de las artes visuales, es sorprendente y reveladora.

Es muy poco común encontrar artistas afrodescendientes representados en el rol de artistas de galerías comerciales, así como en la mayor parte de las exposiciones de artes visuales en el país. Esa realidad se refuerza con el discurso común que dice que no existen artistas afrodescendientes en Brasil.

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Entrevista con Paulo Nazareth

Por: Ana Tomimori / Traducción: Carlos Guzmán.

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‘Banana Market/Art Market’. Paulo Nazareth en 'Art Basel', Miami. Photo: @abmb

Paulo Nazareth nació en Governador Valadares, estado de Minas Gerais (Brasil).

Camino desde su ciudad natal hasta Nueva York con los pies descalzos, para lavarlos en el río Hudson. El proyecto resultado de este viaje, fue llamado ‘Noticias de América’ y abarco una serie de fotografías, dibujos y acciones desarrolladas a lo largo de nueve meses. Su viaje tenia como motivo la participación en ‘Art Basel’, la feria internacional de arte de Miami. Allí parqueo una vieja camioneta ‘kombi’ llena de bananos, que puso personalmente a la venta[1]. En 2013 fue invitado a la 55º Bienal de Venecia, donde presentó una instalación de una serie objetos recolectados bajo el título ‘Todos los santos de mi madre’. El artista explica que estos objetos van del ‘protector solar San José’ hasta el ‘pan San Carlos’ y ‘cadenas San Rafael’[2]. Paulo no fue a Venecia, envío a Genito Gomez y a Valdomiro Flores, dos indígenas del estado de Mato Grosso, quienes a la entrada de la exposición, contaban las violencias sufridas por sus etnias en el interior de Brasil.

Esta entrevista fue realizada en 2010, antes de que Paulo emprendiera camino a pie hacia los Estados Unidos. Se llevo a cabo en el marco de ‘Plataforma Performance’, encuentro realizado en Porto Alegre. Fue publicada en su idioma original, en la edición No.8 de la revista PanoramaCrítico().

Ana Tomimori: Coméntenos un poco sobre su trayectoria, ¿cómo fue esa aproximación inicial con las artes?

Paulo Nazareth: Hmm, déjame pensar. ¿Puedo comenzar con una historia de la infancia?

Mi papá dibujaba pajaritos y mi hermano hacia retratos de él mismo, pero ellos no hablaban nada de arte. Mi hermano jugaba con la sombra. Mi papá contaba historias sobrenaturales y cuentos, allí permanecíamos viendo el fuego de la noche. Mi mamá decía que la ‘bananera prata’ tenia fantasmas, y entonces salíamos corriendo de las bananeras.

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Verde sobre verde: El Cerro de Naranjito en Puerto Rico.

Reseña de Juliana Escobar para {{em_rgencia}

*Contenido publicado en el cuadernillo No.2 de la revista {{em rgencia}

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"Casa Gisel". Foto: Chemi Rosado Seijo.

“Ahora las vacas comerán los balcones”

Un habitante de El Cerro.

Inocular es la introducción de una sustancia en un organismo. El significado de este concepto, que proviene de la medicina, resulta seductor para explorar la manera como una práctica artística se introduce en una comunidad y a su vez, la práctica es inoculada por la comunidad, actos donde se producen resultados insospechados para los actores que componen esta experiencia. La inoculación produce algo completamente nuevo, algo que no está en los diccionarios y que al ser difícil de nombrar y de describir, también es difícil de mantener, de manera que necesite crear tácticas autónomas para que su vida no termine, para que sus células puedan reproducirse. Este es el caso de El Cerro.

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Entrevista a Chemi Rosado Seijo

Por {{em_rgencia} y Margarita Vasquez C.

*Contenido publicado en el cuadernillo No.2 de la revista {{em rgencia}
1er dia cerro copy"Primer día en El Cerro". Foto: Chemi Rosado Seijo.

{{em_/ MV: ¿Cuáles eran tus intereses como artista (o gestor) al crear el proyecto?

Chemi Rosado: Mi interés como artista al crear el proyecto en aquel momento: 2001, 2002, era construir una obra formal que envolviera a la gente de la comunidad a la que yo pretendía homenajear con una intervención artística. Hacer arte de otro modo; expandir lo formal, lo académico, también era importante para mí. Otro asunto importante era la descentralización del arte al trabajar desde la periferia de Naranjito.[1]

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Entrevista a Martinez-Zea

 

http://martinez-zea.info/

 

Con motivo de la participación del colectivo martinez-zea en la XI Bienal de La Habana
David Ayala-Alfonso para {{em_rgencia}

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David Ayala-Alfonso: Por qué no empezamos por algo muy sencillo. Díganme quienes son, que hacen y a qué van a apuntar en mayo en La Habana…

Martinez-Zea: Somos un colectivo integrado por Camilo Martínez y Gabriel Zea. Estamos trabajando desde 2006 en colectivo, en proyectos muy diversos. Hemos hecho instalaciones interactivas, dibujos con plotter, visuales en tiempo real entre otras cosas. Tenemos una gran cantidad de medios y herramientas con las que hemos trabajado.

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«Conceptualismo»: un término de transacción

Sylvia Juliana Suárez

 

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Agradezco la invitación a este encuentro, cuyo título, Investigaciones Emergentes, es muy adecuado para la intervención que voy a hacer. Efectivamente, no presentaré los resultados de una investigación concluida, sino que, considerando el carácter de este evento —que me parece propicio para postular y poner a prueba algunas hipótesis que orientan mis investigaciones en la actualidad—, compartiré con ustedes tres ideas y muchas, muchas preguntas con la esperanza de alimentar el posterior debate.

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La pasión de Colombia

Entrevista a Matilde Guerrero

*Contenido publicado en la edición No. 2  y el cuadernillo No.1 de la revista {{em rgencia}. 

la_pasion_de_colombia_web1Imágenes cortesia ©Matilde Guerrero

Mi proyecto se llama La pasión de Colombia, se llama así porque me interesa que los Colombianos y también las personas que nos ven desde el exterior reevalúen la idea de pasión, tengan un poco mas de responsabilidad a la hora de usar ese concepto. El colombiano se identifica completamente con la pasión pues siente que es una manera de sobrellevar las circunstancias tan adversas en las que estamos inmersos, entonces a eso se le llama “verraquera”, no estoy diciendo que no sea una virtud esa condición, lo que estoy queriendo decir es que en vez de sobrellevar esas situaciones adversas, deberíamos tratar de transformar esas circunstancias para todos, entonces lo que yo trato de hacer evidente ahí es eso: la manera como estamos identificados con algo que en realidad es “extremo dolor” y no nos permite avanzar y salir de una repetición de la historia.  

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