Teoría y práctica, en mi opinión

Hunza Vargas

 

El primer semestre que dicté clases en una facultad de artes, escuché una anécdota que quiero compartir.

Durante una clase en una escuela de artes, una estudiante presenta los avances de su trabajo y comienza a hablar desde los autores y autoras que ha leído a lo largo del semestre. La maestra la detiene y le dice que no lea más, que ha perdido la capacidad de hablar desde sí, y que sólo está hablando desde los autores, recordándole una vez más que ha disipado esa capacidad, pero no el derecho.  Sin embargo, al finalizar el curso, la estudiante obtiene 5 como calificación definitiva, a lo cual otros y otras estudiantes responden con frases despectivas como “pues yo voy a ponerme a leer libros para que me pongan 5”.

Como antropólogo y como docente, quedé sorprendido con la anécdota, pues nunca había escuchado a una docente desestimular la lectura entre sus estudiantes. Sin embargo, no fue la última vez que escuchara esta intensión o negativa frente a la lectura en el contexto universitario del arte.

En más de una facultad de artes he escuchado que el hacer es tan importante como leer, escribir o investigar, a la vez que se demerita la lectoescritura frente a la labor plástica. Por parte de los estudiantes, es muy común escuchar frases como “leer no hace falta” o “leí solamente la primera parte, porque encontré lo que me servía” haciendo alusión a proyectos que requieren de una sustentación teórica al tiempo que de un ejercicio de escritura básica en el momento de definir, describir, construir o deconstruir un ejercicio de creación. Por otro lado, de los docentes, se pueden escuchar frases como “el texto no es lo que se le evalúa a un artista” o “los referentes plásticos son claros, con eso basta”.

No es mi intención darle más relevancia a la teoría que a la práctica en el arte, pues eso no depende de un gran consenso, sino de cada proyecto. No obstante, sí quiero darle a la teoría un lugar equitativo frente a la práctica, pues de hecho, leer y escribir son prácticas que tienen mucho de visualidad y de creatividad y en muchos otros casos son en sí mismas ejercicios plásticos.

Las cualidades y calidades argumentativas de los y las estudiantes de artes plásticas suelen estar ligadas a sus referentes plásticos más que a un concepto que hayan estado trabajando a lo largo del  proceso.   Esto implica por un lado, un interés permanente en el proceso de otras personas que nutre el trabajo propio, pero al mismo tiempo un desinterés por las nociones, conceptos y argumentos que han conducido a esas personas a desarrollar ciertos trabajos de ciertas maneras particulares. Así, la teoría se comienza a entender a través de terceros que han tenido un proceso particular, y el trabajo propio se torna con facilidad en una exégesis del trabajo de alguien más.

Por supuesto, no se puede esperar que en un solo proyecto el o la artista (menos el o la estudiante de artes) enfrente por completo un concepto y lo delimite por completo, pero sí se puede pedir que haya un abordaje desde la teoría alrededor de conceptos, ideas y formas, de manera tal que una revisión crítica de la teoría, nutra un proceso plástico que vincula materiales, medios, procedimientos y reflexiones personales sobre lo que ese proceso plástico tiene que decir alrededor del tema o concepto que se está trabajando. En este sentido, la teoría en el arte pasa por el hacer, sin dejar de leer ni de escribir. 

La idea decimonónica del artista como inspirado o con capacidades más allá de la percepción de la mayoría de las personas se ha puesto en entredicho y se ha criticado duramente desde el arte, pero las críticas, que han conducido a toda una estructura en la que la teoría ha aportado un andamiaje, han llevado a la vez a un aprecio de la técnica por encima de la reflexión juiciosa en términos teóricos dentro de la academia  ¿A qué se puede deber esto, sobre todo en los estudiantes?

La relación problemática entre teoría y práctica en el arte tiene mucho que ver con la academia, pero ¿cuáles son las opciones teóricas que tienen los y las estudiantes dentro de la academia? ¿Son las clases de historia dictadas por artistas o por personas con formación en historia del arte? ¿Cuál es el énfasis de las materias que los estudiantes de artes deberían ver con estudiantes de otras carreras?

Estas preguntas tienen un asidero en una idea: el arte no produce conocimiento de la misma manera que las ciencias, pero eso no lo excluye de la producción de sentido y significados en la vida social y cultural de un pueblo. Por eso, es de vital importancia generar en las nuevas generaciones perspectivas críticas, con capacidades analíticas y argumentativas dentro de las formas en que el arte se ha construido, sin olvidar que precisamente el arte ha recurrido siempre a reinterpretaciones de las metodologías científicas y las ha hecho suyas a través de maneras particulares, pues no hay nada más práctico que una buena teoría.

 

 

Hunza Vargas es Antropólogo y docente en el programa de Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.