Foto: Matteo Vegetti (www.matteovegetti.com)

EMILY LEVITT

Redibujando las paredes: arte público en Belgrado, Serbia

Regresé a Belgrado, Serbia, en la primavera de 2009. Mi primera visita de solo dos semanas me dejó ansiosa por volver a los deteriorados edificios, las inexplicables rutas de bus, las cafeterías rebosantes de humo de cigarrillo y las calles que doblan en todas direcciones. Anhelaba ese horizonte marcado por el bloque de edificios socialistas, que emergieron en la expansiva convergencia de los ríos Danubio y Sava. Belgrado me llamó la atención por su belleza, a pesar de las bombardeadas edificaciones del centro y el grisáceo en la pizarra de su paisaje urbano. Para navegar la ciudad, tuve que consultar a personas extrañas por algunas direcciones; no había mapas cuando estuve allí. Los extraños a menudo caminaron conmigo por varias cuadras, dibujando para ellos una ruta única en la ciudad, señalándome ciertos puntos de referencia, tal vez contándome una o dos historias personales. Ya que buscaba con mucho ímpetu entender la ciudad a nivel espacial y debido a la dificultad de advertir con plenitud la compleja situación política, empecé a entender la metrópoli, a través de los grafitis y el arte callejero que adornaba el resquebrajado corazón de la urbe. Las imágenes trascendieron las fronteras culturales: pronto me trazaron líneas políticas y expusieron la presencia de ciertas ideologías en marcha. El uso del inglés, diferentes alfabetos, colores con claras connotaciones políticas e imaginería transcultural, fue todo ello la evidencia de un complejo diálogo, que ocurría entre la juventud en la ciudad. En el 2009, sentí el indicador de un panorama social y político en Belgrado. Entonces, decidí ir más allá en la exploración de la cultura de los artistas callejeros, en aquella situación de un posconflicto.        

Pintura en diferentes perspectivas adorna el lienzo que son las calles de Belgrado, Serbia. Cada pequeña vía está bañada con mensajes de amor, los barrios están marcados por reivindicaciones territoriales, símbolos nacionalistas o citas comunistas. Al dirigirse a un pequeño aliado urbano o al deambular en un pequeño jardín socialista, se descubre una elaborada escena colorida o imágenes, esténcil y pinturas. El aspecto estético del arte callejero, lo sitúa en el discurso de la cultura visual. Mediante la participación en los espacios públicos, los artistas están efectuando un acto político, ellos le dan forma de manera continua a nuestros conceptos de la ciudad contemporánea. Es por la posición única del arte callejero, que es posible reflejar y profundizar nuestra comprensión de la ubicación de una cultura específica.

De manera instantánea y mientras se camina por Belgrado,  numerosos grafitis comunistas que se  superponen a símbolos de partidos políticos de tipo nacionalista, ofrecen un rápido tutorial a cualquier observador de esas voces en disputa. Se trata de una lucha por un lugar dominante, durante este período de transición política.        

Este artículo examina las voces de artistas callejeros en Belgrado en la primavera de 2009. La fecha se basa en una serie de entrevistas abiertas y semiestructuradas a artistas del grafiti, que fueron elaboradas, a través de un muestreo de ‘bola de nueve’. Esto significa que los datos se encuentran referidos hacia quienes tuvieron el deseo de discutir sobre su trabajo. No todos los artistas callejeros prominentes en Belgrado fueron identificados. La mayoría de los artistas entrevistados se encontraban en una edad de 20 años y habían nacido y crecido en la ciudad.  

Para entender la significación cultural y temporal de intervenir en el espacio público, es crucial tener un conocimiento básico del clima político de Serbia, el cual advierte sobre el trabajo de los artistas callejeros y su contexto de acción. Serbia emerge como nación independiente en 1990, tras una serie de guerras y posterior al colapso de la República Federal Socialista de Yugoslavia. La comunidad internacional a menudo señala a Serbia como el perpetrador de múltiples guerras y el responsable de actos de genocidio. Durante los noventa, Serbia encaró sanciones internacionales y sostuvo bombardeos de la OTAN, creando una comunidad aislada y proclive a la manipulación política, donde se incluye la construcción de una narrativa de la victimización. Con el propósito de entender el clima político contemporáneo y el arte callejero, es importante comprender el sentir del espacio de la ciudad y la vida pública en la historia reciente. Eric Gordy reseña en su libro The Culture of Power in Serbia (La cultura del poder en Serbia), algunas de las realidades sociales de los años noventa: Las estrategias de auto-preservación del régimen[1] pueden encontrarse en lo cotidiano – en la destrucción de alternativas… la historia del día a día en el Belgrado contemporáneo, por lo tanto, es de un régimen que intenta cerrar las avenidas de la información, la expresión y la sociabilidad.[2] Sin preguntar, cada uno de los entrevistados tocaron el tema de las sanciones durante los noventa, así como la falta de alternativas culturales durante su infancia y juventud. Mucha de la gente joven que conocí me habló de la destrucción de alternativas culturales. Para algunos era tan simple, como la pérdida de la variedad en la música que solían escuchar y al parecer, teniendo durante la noche el acceso exclusivo al ’turbofolk’, un fenómeno de música pop, proserbia y con evidentes connotaciones políticas.

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Foto: TKV (http://www.flickr.com/photos/tkvtkv/)

 

Incluso como niño, mientras se puede no haber sentido (la guerra) sobre la piel, como dice la artista TKV,[3] las experiencias diarias se modelaron por las sanciones, la guerra y el colapso de las condiciones económicas.

En particular, en la configuración del entorno se encontró la fuerte presencia policial y el abrumador control del núcleo político. Un sentimiento de miedo y limitación caracterizaron la vida pública. Jasmina Tesanovic, una renombrada autora Serbia, anota: “En mi país los uniformes siempre alejan el poder del discurso en los ciudadanos porque los uniformes transportan armas, y los ciudadanos cargan miedo. Entonces hay una guerra civil permanente entre uniformes y civiles“[4]. Aquellos quienes controlaron el poder, durante el régimen de Slobodan Milosevic, hoy asumen posiciones de poder. Esta situación aparta a la gente joven, que tiene puntos de vista alternativos, de caminos de poder y cambio desde la política, a través del posible ejercicio no tradicional  de la política y acciones en el espacio social.

El estrechamiento de la cultura así como la falta de libertad de expresión se puede sentir entre la juventud aun en 2009. Mucha gente joven habla de la falta de opciones en Belgrado. No hay lugar para el arte o la música, mientras crecían no tuvieron acceso a la cultura internacional y ninguna posibilidad de viajar, para ver la vida fuera de Serbia. Pude sentir la tensión entre mis amigos personales, el miedo al aislamiento y la carga de la inmovilidad. Aun si ellos no quisieran dejar Belgrado, la imposibilidad de viajar los deja atrapados y sin esperanza.

La destrucción de subculturas y culturas alternativas en los noventa significa que los artistas jóvenes hoy en día y por sí mismos, tienen que reconstruir el tejido social. En una entrevista con la joven artista y activista Anja, recibí el siguiente comentario: ”Durante las guerras, la cultura comenzó a morir. El régimen destruyó las subculturas“[5]. Para Anja, la destrucción de las subculturas fue cubierta por una cultura superficial, que se configuró a través de tendencias importadas y la aparición del ‘turbofolk’[6]. En reacción a esto, Belgrado ha visto el surgimiento de algunas instituciones de cultura alternativa, donde el arte, el activismo y la música le agradecen a la dedicación de un pequeño grupo de personas.  

Aunque existe una escena alternativa floreciente que se opone a una cultura establecida, es necesario recordar que aquellos que están participando y creando una cultura alternativa son aún hoy en día, una minoría en Belgrado. Así como Jasmina me escribió en un correo electrónico, la lucha entre la cultura dominante, que durante la guerra fue parte estructural del estado y los ciudadanos, ”aún está presente, pero de forma menos aguda, hoy en día las armas son instituciones. Los artistas callejeros son parte de esta cultura no-nacional o nacionalista. Ellos son la vanguardia que es perseguida severamente por la policía que los considera vándalos“[7]. Para Jasmina, aún existe una batalla entre culturas emergentes y dominantes. Cualquiera que esté reclamando para sí mismo las calles y los espacios públicos, está participando en una lucha contra el monopolio del gobierno en el espacio y la opinión pública.

Existe una guerra cultural en Belgrado que recuerda el trabajo de Michel de Certeau. Este autor explora el poder en potencia que se encuentra implícito en las acciones del día a día y formula una teoría, que explora el poder de individuos y grupos involucrados en estos ejercicios. En La invención de lo cotidiano introduce la idea de la ’táctica‘, una palabra tomada para hacerle eco al lenguaje militar. Esta misma es usada por instituciones en el poder tales como el ejército y el gobierno. Empleando el lenguaje militar, De Certeau demuestra el poder en potencia de los ciudadanos en oposición al poder institucional. El escritor explica la táctica como ”una acción calculada que se determina por la ausencia de un locus apropiado…el espacio de la táctica es el espacio del otro“[8]. Por ejemplo, los artistas callejeros participan en el espacio del otro, un espacio controlado por el miedo instaurado por las élites de la política. De Certeau continúa explicando que la táctica ”es una maniobra que se desarrolla dentro del espacio de visión del enemigo…y dentro del territorio del enemigo…puede emerger donde menos se espera. Se trata de un ardid engañoso”[9]. Crear arte o manifestar una declaración política, donde se considera que está el centro de la cultura Serbia, es un proceso de quiebre frente al control del estado en el discurso político. De Certeau afirma que los individuos que se encuentran por fuera de las estructuras de poder, más que ser simples receptores de la cultura, pueden recapturar el poder y actuar como fabricantes de la misma.

Cuando se pregunta por la influencia de la historia del arte serbio en la práctica artística, la mayoría de los artistas callejeros comparten su respuesta. De forma rápida afirman que su ejercicio tiene un contexto cultural mayor a Belgrado. Sin embargo, los textos e imágenes creadas, reapropiadas por artistas que trabajan en el espacio público, están propiciando recuerdos visuales del presente de las ciudades y su estado histórico. Están dándole forma a la manera como la historia es recordada y representada. Guy Debord escribe sobre la necesidad de la crítica social desde el arte. El autor afirma: ”La coherencia de esta sociedad no se puede entender sin una crítica que lo abarque todo, que se ilumine por el proyecto inverso de una creatividad liberada, el proyecto del control de cada persona en todos los niveles de su historia“[10]. Debord explica que las acciones creativas son una forma de comentario social y crítico, al mismo tiempo se trata de métodos para recrear, definir y darle forma a la historia. En este contexto los artistas callejeros en Belgrado están usando herramientas creativas para redefinir la historia.       

En las calles de Belgrado se hacen evidentes esfuerzos por preservar y dar forma a ciertos aspectos del pasado. Esto incluye múltiples representaciones de momentos históricos importantes o periodos de la historia Serbia. Una de aquellas reconstrucciones del tiempo incluye un grafiti que recuerda el año 1389, que hace referencia a la batalla de Kosovo entre Serbia y el Imperio Otomano, que fue perdida por el pueblo serbio durante ese mismo año. Usando esta fecha como una forma del grafiti, la gente joven está manteniendo la idea del Reino de Serbia, el cual tiene raíces profundas que se amarran a la tierra en el cotidiano de los ciudadanos. Aun si alguien no tiene conexiones personales con estas viejas narrativas, estas se vuelven parte del conocimiento colectivo. Como visitante es posible preguntarle a alguna persona el significado del ’1389’. Allí se ofrece la oportunidad de que un serbio narre la historia de la derrota otomana de su pueblo y la afirmación de que aún siguen protegiendo la cultura occidental de la conquista del oriente. La marca de este grafiti lo hace visible, un recuerdo físico y una oportunidad para reafirmar de manera verbal las historias y las narrativas políticas.       

Las referencias al comunismo son otra crítica histórica que contribuye a dar forma a las perspectivas del transeúnte. Allí se incluye el esténcil prevalente que conmemora los levantamientos de Mayo de 1968, donde se puede leer ’40 años, 68-08‘. El grafiti comunista parece tener fuerza alrededor de la facultad de Filosofía. Estos mensajes, textos e imágenes, a menudo hacen referencia a los motines estudiantiles del 3 de junio de 1968, los cuales culminaron con la ocupación de los edificios de la Universidad de Belgrado. Más de diez mil estudiantes ocuparon los edificios de la Universidad, renombrándola como ‘Universidad roja de Karl Marx‘. La historia de este edificio y los levantamientos estudiantiles de 1968 condujeron a su significación cultural en el Belgrado contemporáneo. Así como 1389 sirvió como una oportunidad para recordar una narrativa particular del valiente papel histórico de serbia como defensora de occidente, los textos comunistas sirven como una oportunidad para recordar, reflejar y compartir sobre el pasado socialista de Yugoslavia, donde el aspecto positivo es por lo general enfatizado por los aristas. Por ejemplo muchas imágenes y textos proclaman la necesidad de la educación gratuita y trabajo para todos.   

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El grafiti representa a Gavrilo Princip, quien el asesinó al archiduque de Austria-Hungría y su esposa en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Con este asesinato estalló la Primera Guerra Mundial. El texto a su izquierda, aparentemente escrito por él en la celda antes de morir, dice “Nuestras sombras pasearán por Viena sembrando el pánico entre los poderosos”. En la imagen, Gavrilo Princip dice “Rebelión”. 
 
Foto: Wikimedia Commons

 

La marca y el grafiti de ideologías políticas dan la oportunidad para la competencia física entre tendencias del pensamiento y su igualdad en el discurso, una vez son ubicadas en paredes públicas. Ya que el serbio puede ser escrito tanto en alfabeto latino como cirílico, se presenta una afirmación política en el hecho de seleccionar el idioma con el cual comunicar. Por ejemplo, la palabra ’Obraz’, escrita en cirílico, es una señal común en Belgrado. Obraz es un grupo parapolítico nacionalista de derecha. Ellos han sido clasificados por el medio de comunicación B92 como una organización neonazi[11]. La traducción literal de la palabra Obraz referencia algo próximo a la cara del honor, o no ’perder la cara’ o la mejilla del honor. En un edificio de la universidad la palabra ‘Obraz’ fue etiquetada y luego marcada con una cruz en rojo, donde alguien adicionó los símbolos del martillo y la hoz, reafirmando los símbolos socialistas sobre el emblema. El nombre y símbolo de Obraz hoy en día prevalece en las calles de Belgrado, a menudo superpuesto a símbolos de grupos y nombres socialistas, como la creciente aparición de ’SKOJ‘, un acrónimo serbio de la ’Liga Comunista Joven de Yugoslavia‘. Estos mensajes y sus imágenes correspondientes son representaciones literales del diálogo político. Hay una persona que está arriesgando algo, sin embargo es poco claro el porqué salir a pintar las paredes. Esto es un riesgo que ellos están dispuestos a correr, porque hay pocos lugares para las afirmaciones políticas de los jóvenes. Por último, se trata de una batalla por el horizonte urbano. Si cada espacio se encuentra dominado por una ideología particular, esto hace que luzca habitual para todos y por tanto más accesible y real como opción política. Por ejemplo, si pienso que todos los vecinos de mi barrio son tolerantes con los grafitis nacionalistas, puedo empezar a pensar que se trata de una tendencia mayor el hecho de adoptar las ideologías pintadas en las paredes. Después de todo existe seguridad en números.      

Aun cuando los artistas callejeros no son ’políticos’ de manera explícita, sus acciones con frecuencia llevan peso político y comentarios directos a la historia reciente de la ciudad.  Es posible ver reflejado en su trabajo el impacto de la historia, la cultura y el ambiente de la urbe. El artista del grafiti ‘D’ habla sobre su trabajo, como una tendencia global mayor al contexto de Belgrado o Serbia. Afirma que sus pintadas forman parte de esta tendencia global, pues no todo está vinculado al contexto ’social particular’ de Belgrado. ‘D’ identifica un aspecto específico en el arte callejero de la ciudad[12]. Sin embargo, comienza a hablar de inmediato sobre el hecho de haber crecido en los noventa, sin tener un lugar para el desarrollo creativo, sin nada qué hacer después de la escuela y ninguna regla que seguir. Esta entrevista tuvo lugar en el ’Museo del 25 de Mayo’, un espacio que alberga a Josip Broz Tito (el dictador socialista de Yugoslavia). Allí ‘D’ habló de cómo él conformó la última generación de ’los pioneros’[13] y que su temprana juventud fue moldeada por el hecho de vivir en una Yugoslavia socialista, lo cual influye en la manera como entiende su arte y su trabajo.    

Los mismos jóvenes adultos, que crecieron en medio de una vida pública controlada, ahora optan por reclamar el espacio urbano, alterando el ambiente que los rodea. Reclaman la ciudad para ellos y sienten un mayor vínculo con la metrópoli y su historia. ’Rade‘, otro artista del grafiti, habla de su trabajo como una contribución positiva para la ciudad:  “En general el grafiti es positivo y está mostrando una emoción de la gente del común y creo que por tanto merece la atención. Observo un poco de pintura en la pared y esto mismo es para mí algo hermoso“ [14].

Es hermoso para Rade, porque demuestra una inversión en la ciudad. El artista del grafiti llama la atención sobre el estado de decadencia física de la urbe. Ellos hacen que los ciudadanos se pregunten por qué sus edificios lucen como están, o cómo la falta de una estructura institucional hace posible la existencia de tanto grafiti sin la amenaza de su eliminación. Incluso muchas personas que me encontré comentaron que aprueban el grafiti y el arte callejero, porque es la evidencia de alguna persona que quiere mejorar su capital gris. De igual forma, se trata de individuos que quieren levantarse y manifestar un punto de vista en una sociedad, donde tener voz se ha vuelto un problema.   

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Grafiti en Belgrado, Serbia. El texto SMRT siginifia ‘muerte’. El personaje en la imagen es Ratko Mladic, Jefe de Estado Mayor del Ejército de la República Srpska (VRS) durante la Guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995; y capturado en 2011. El grafiti fue realizado antes de su captura.
 
Foto: Matteo Vegetti (www.matteovegetti.com)

 

La percepción de Rade sobre el grafiti, como un aspecto positivo de la ciudad parece ser una opinión compartida entre los artistas callejeros, lo cual en ocasiones influye en su elección sobre dónde ubicar su trabajo. ’Gidra‘ de ’E++’ escoge lugares, basada en la falta de belleza de los mismos. Él describe sus pinturas como ”encuentros inesperados“. Muchos artistas callejeros hablan de su ’elemento de sorpresa‘ y lo asocian a un regalo. El artista TKV comenta acerca de las rutas cotidianas de los ciudadanos, ”imagina algo nuevo que pueda cambiar todo tu día o simplemente crear pensamiento nuevos“[15]. Muchos artistas crean sus piezas en los lugares menos comunes de la ciudad, con poca presencia y a escondidas. Así como Gidra dice ”La gente del común que pasa y observa esos trabajos, les gusta. Incluso preguntan quién los hizo. Eso es bueno porque inspiramos algunas buenas emociones en la gente y es lo que ellos necesitan. Ellos necesitan relajarse“[16]. La especificación de Gidra de la ’gente común‘ revela a quién se intenta inspirar con el arte callejero y habla de la necesidad general de inspiración en la ciudad de hoy. La artista TKV amplía este concepto del intercambio emocional positivo, a través de su arte. Un día me contó mientras tomábamos un café, ”yo creo en el arte para el cambio. Si tú haces arte, estas cambiando algo. No siempre es exacto, porque tú no sabes lo que estas cambiando… pero esto se debe a que cuando haces algo en la calle, ya no es más tuyo. Creo que cada acción tiene sus consecuencias y a veces gusto de creer en mi trabajo, como una especie de brújula. Creo que eso es importante para la buena energía. Es importante para la gente que lo hizo así como para la gente que lo observa“.[17]     

Los artistas del grafiti a menudo se ven contribuyendo a la ciudad y su entorno. Ellos no conciben su trabajo como vandalismo o como una forma de destrucción de su ciudad, sino más como un regalo positivo a la gente que vive en Belgrado.

Los artistas callejeros en Belgrado ven su trabajo como una manera de transformar el espacio en el que viven. De igual forma sus estilos de vida tienden a ser alternativos a la norma. El artista D habla de cómo no existen oportunidades, para que los jóvenes hagan dinero, sean creativos, o se expresen y en consecuencia se encaminen a las drogas o el crimen[18]. Sin embargo, explica cómo sus amigos que se involucraron con el grafiti estuvieron alejados de la venta de drogas, lo cual muchos de sus pares comenzaron a hacer desde jóvenes. El grafiti y el arte callejero ofrecen una alternativa para unirse a un club deportivo o involucrarse en la política (que en Belgrado se ha tratado comúnmente de organizaciones corruptas). El artista TKV afirma, ”Pienso en mi arte como una forma de ver cómo se pueden hacer las cosas de manera diferente. Todo se puede hacer diferente, no tienes porque terminar en prisión o muerto o siendo drogadicto“[19]. Ella profundiza en esta idea y en cómo la gran situación política de Serbia ha tenido efectos en las generaciones jóvenes de hoy en día. ”Yo puedo entender porqué la población joven se ha involucrado en el crimen o las drogas“, TKV me comenta, ”esto ocurre porque tú no tienes la oportunidad de hacer crecer al que tú eres realmente, hacer crecer tus talentos y esperanzas, quien quieras que quieras ser. Tú no tienes esa oportunidad. Aquí yo pienso que se trata de un estado de la mente en la cual terminamos. Te sientes sin esperanzas, que no puedes hacer nada y simplemente piensas ’¿cómo voy a conseguir dinero?’”[20]. Existe una idea que aún pervive, donde se afirma que la única manera de sobrevivir en la nueva Serbia capitalista de pos-guerra es a través de contactos personales, corrupción y crimen. Esto me lo explicó Marko, quien me dijo que ”billones de niños han crecido en un mundo donde lo primero y único que les han dicho es que nada les pertenece. Es difícil explicarle a un niño recién nacido que nada es de él, que todo es de alguien más y que es necesario matar, engañar y hacer cualquier cosa para alcanzar un pequeño pedazo de todo eso“[21]. Sin embargo, la gente involucrada en el arte callejero, que pude conocer, ha logrado manejar la situación para escapar a esta mentalidad. Ellos presentan una alternativa a quienes se encuentran con su trabajo. Reclamando el espacio público y dándole lugar a su arte y sus creencias políticas, ellos están diciendo ’esto es nuestro‘, la ciudad es ’nuestra‘. Como comunidad y como individuos ellos tienen la opción de hacer la ciudad, como ellos quieren que sea. Se trata de reclamar algo que nadie les ha ofrecido cuando absolutamente nada estaba disponible para ser reclamado como propio.   

Los esfuerzos por limpiar la ciudad de grafitis incrementarán, en la medida en que Serbia se encamine a una integración con la Unión Europea e incremente sus intentos por atraer turistas y busque la estabilidad económica. Mientras la ciudad quiere limpiarse de grafitis con el fin de mejorar, también son los artistas callejeros, quienes trabajan por construir un ambiente más positivo. TVK me contó en una de nuestras últimas conversaciones, que le gustaría quedarse en Belgrado, ”porque quiero invertirle a mi ciudad y a mi país, porque yo soy de aquí. Quiero terminar esto…sé cómo respira esta ciudad. Conozco cada calle así como lo que está pasando y cuándo, este es mi territorio“[22]. Incluso aquellos que no están interesados en la belleza, sino que prefieren escribir mensajes políticos se están involucrando con la sociedad. Existe un diálogo en la calle, esta generación joven se está apartando de la aceptación pasiva y silenciosa.  

TVK y otros como ella pueden estar representando una minoría en Belgrado, pero existen otros grupos, quienes también están trabajando por crear un cambio positivo en la ciudad. Yo sentí su energía cuando estuve allí, hay una red de personas que quiere reclamar la ciudad para ellos, quienes desean reclamar su historia para ser conscientes hacia dónde se dirigen en el presente. Este grupo me recibió en sus vidas y me llevó, a través de los recovecos de una ciudad que estaba en el infierno mismo y de vuelta descubre que el futuro cambia. Como me lo dijo un artista joven de Belgrado ”estamos construyendo una red de fracasados“, y continúa ”si tú conectas el tres por ciento de aquí con el cinco por ciento de allá, entonces el sentido general de tu posición se vuelve diferente. De repente existe esperanza y optimismo. Este es el descubrimiento de que los números pueden cambiar”[23].       

En mi tiempo en Belgrado me volví parte del gran total de ’fracasados‘. Conocí personas que sólo con una lata de pintura de aerosol y una buena cantidad de valentía, ha trabajo por cambiar la manera de entender el clima sociopolítico de una sociedad. Aun cuando su punto de vista no aparezca en la televisión o no sea publicado en el periódico, todo lo que un ciudadano promedio tiene que hacer, es salir a la calle y abrir sus ojos, para darse cuenta de que él o ella también puede exigir su espacio en la ciudad. Es mi esperanza, el hecho de que ellos vean el valor en sus propias voces y creencias y tomen parte en la lucha por la diversificación de la esfera pública.  

 

Traducido al español por Carlos Guzmán



[1] Aquí Eric Gordy está hablando del régimen de Milosevic, el dictador Serbio nacionalista, quien fue presidente durante la Guerra de los Balcanes y el colapso de Yugoslavia.

[2] Eric Gordy.  The Culture of Power in Serbia. University Park: Pennsylvania State University Press, 1999.  Pg. 2

[3] Entrevista personal con TKV conducida por Emily Levitt el 12 de abril, 2009.

[4] Jasmina Tesanovic. The Diary of a Political Idiot. San Francisco: Cleis Press, 2000.  Pg. 57.

[5] Entrevista personal con Anja conducida por Emily Levitt el 10 de marzo de 2009.

[6] El ‘Turbofolk’ es un subgénero de música originado en Serbia en los noventas. Es una mezcla de música tradicional serbia, música turca y rock and roll y pop contemporáneos. En su aparición en los noventas fue asociada a los criminales de guerra y a la corrupción. Hoy en día es muy popular en Serbia y muy común en bares y clubs.

[7] Entrevista personal con Jasmina Tesanovic conducida por Emily Levitt el 11 de abril de 2009.

[8] Michel de Certeau, The Practice of Everyday Life (Berkeley, CA: University of California Press, 1984), 37.

[9] Ibid.

[10] Guy Debord. “The Situationists and the New Forms of Action in Art and Politics”. Kalamazoo, MI: Black & Red, 1963. Apr. 2009

[11] http://www.b92.net/info/vesti/index.php?yyyy=2005&mm=12&dd=10&nav_id=182260

[12] Entrevista personal con D conducida por Emily Levitt el 16 de abril de 2009.

[13] Los jóvenes pioneros fueron una organización y movimiento de niños conducidos por el mando del partido comunista durante la República Federal Socialista de Yugoslavia.

[14] Entrevista personal con Rade conducida por Emily Levitt el 20 de marzo de 2009.

[15] Entrevista personal con TKV conducida por Emily Levitt el 12 de abril de 2009.

[16] Entrevista personal con Gidra conducida por Emily Levitt el 14 de marzo de 2009.

[17] Entrevista personal con TKV conducida por Emily Levitt el 12 de abril de 2009.

[18] Entrevista personal con D conducida por Emily Levitt el 16 de abril de 2009.

[19] Entrevista personal con TKV conducida por Emily Levitt el 12 de abril de 2009.

[20] Ibíd.

[21] Entrevista personal con Marko conducida por Emily Levitt el 15 de marzo de 2009.

[22] Ibíd. 

[23] Entrevista personal con Marko conducida por Emily Levitt el 15 de marzo de 2009.

Revista de arte contemporaneo.

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